El vino aromatizado de naranja es un producto único y específico, de tradición histórica en la comarca. Aunque se elaboraba desde mucho antes, empezó a comercializarse, de forma local, a mediados del siglo XIX, con gran aceptación en la comarca, tal y como refleja Juan Ramón Jiménez en su obra literaria ‘Platero y yo’. Muchas bodegas, de la zona del Condado, principalmente familiares, ya a principios del siglo XX, seleccionaban las mejores uvas en los lagares para destinarlas a la elaboración de este producto, el “Vino Naranja”, que sacaban al mercado tras años de crianza en las botas de roble con más solera de las bodegas.

El Vino Naranja del Condado de Huelva se caracteriza fundamentalmente por el medio natural donde se produce y envejece, influenciado por su proximidad con el entorno de Parque Nacional de Doñana. Resulta curioso que hasta hace pocos años se destinaba casi únicamente al consumo particular de los bodegueros.

El vino de naranja se elabora a partir de un licor generoso dulce que permanece en contacto con cáscaras de naranja amarga deshidratada durante un mínimo de dos años dentro de vasijas de madera.

Se trata de un vino comercializado y exportado a muchos países (sobre todo a Estados Unidos) y es exclusivo del Condado de Huelva, pues sólo en esa zona onubense es donde se consiguen estos vinos de excelente calidad, debido al proceso de obtención a partir de vinos generosos zalemos (la uva Zalema es la uva autóctona del Condado), que los hacen únicos y genuinos.